Ayer en el López de Ayala hubo muy buen ambiente, la gente estaba de buen humor e incluso de cantó un cumpleaños feliz en el patio de butacas.
Detrás del escenario, nervios, como siempre pero con más tranquilidad. Los semifinalistas son más civilizados, salvo excepciones (no sé quien tiró una colilla encendidas desde una ventana pero que sepa que le cayó encima a dos bomberos, tiene guasa).
La Caidita mejoró y bastante al ser escuchada por segunda vez y Marwan, en fin, ayer todos sus componentes tenían las lenguas en las bocas que adornan sus brazos pero le pusieron tanta intensidad a la actuación que una acabó colgando. Mereció la pena, son muy grandes.
Jarana la montó encima del escenario y también detrás. Tuvieron que cerrar con cinta su contenedor para que la gente dejase de echar basura... aunque el momentazo de la noche fue ver al caja de este grupo metiendo su coche al escenario. Espectacular y además, ahora sabemos que un Smart entra en el López de Ayala, eso sí, les aseguro que sólo por milímetros.
Tampoco faltó Ese es el Espíritu que creo que los pantalones vaqueros que llevan son de mujer porque el tiro es muy bajo y me da mucha pena si es así, tiene que doler. Como siempre, metieron mucho ritmo y no faltaron los malabares de su bombo que, esta ves, incluso se escondió en un 'Incesto' para escapar del hombre del saco.
La noche fue muy movida, conocí al doble del Maestro Cano, es decir, al chico que da los saltos al principio de la actuación de los niños. Hace Capoeira y dice que los pedazo de saltos que se marca no son, para nada, lo más complicado que se puede hacer... Un tío alucinante en una murga que no necesita el kárate para que la gente se les rinda.
Esta noche, nos vemos en el López
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